| POLÍTICA (un Diálogo de mañas
y artimañas) |
BOLIVIA Y
EVO EN LA ENCRUCIJADA, PERO EN DIÁLOGO
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15/01/2008 |
Tito Pedro Reynaga
i.
Un país en la encrucijada
Con opciones de iniciar de una
buena vez el despegue hacia el desarrollo o de seguir en la ruta
que lo tiene tendido en la pobreza, el atraso y el odio social
desde hace casi 500 años. De cambiar, realmente. O, persistir en
el absurdo de formas de economía y ejercicio del gobierno que
sólo nos han dejado miseria. Y, de Evo Morales dependen las
posibilidades que habrán de efectivizarse, en uno u otro
sentido. A favor o en contra del país. Como a favor de Evo
Morales o en su contra. El Presidente tiene en sus manos el
destino de este momento crucial. Tiene la oportunidad de asumir
en serio el liderazgo nacional o seguir siendo pieza de la
maquinaria política de Hugo Chávez y el populismo internacional.
Es ahí donde se juega la suerte del país, así como su real
estatura de líder.
II. Las
condiciones del momento
Nuestro país debe salir adelante,
de una buena vez. No podemos seguir más siendo el país más
atrasado y pobre de Sudamérica, y el penúltimo de América. No es
justo ni digno, que nuestra gente tenga que huir del país
buscando la vida y el respeto que aquí no encuentra. Que vayan a
vivir en otros países, entre gentes extrañas, en condición
marginal, víctimas de la clandestinidad y la segregación. Como
es indigno que más del 30% de la población, mayormente indígena
campesina, viva en condiciones de miseria extrema en una
economía de autosubsistencia impropia de estos tiempos. En el
Diálogo, el Prefecto de Chuquisaca daba cuenta de haber visitado
zonas campesinas en su Departamento, donde la gente no conoce la
moneda boliviana.
Y, como nunca antes se están
presentando condiciones internas y externas que pueden dar base
a un proceso de despegue hacia el desarrollo económico y la
consolidación definitiva de un estado democrático de derecho
capaz de unir la diversidad étnica y regional, para construir
una gran nación.
Veamos:
-
El haberse aclarado y
reconocido los factores reales del poder y la representación
asentados, por una parte en las regiones autonomistas, y por
otro, el partido que ocupa el poder. Cada cual a la cabeza
de su proyecto, que ayer fue reconocido por el
Vicepresidente como un único proyecto –en el diálogo
instalado entre el Presidente y los Prefectos, 07-01-08--,
dando razón a nuestra apreciación de que sólo son aspectos
del mismo modelo “nacionalista revolucionario” que domina el
escenario desde 1952. Mecanismo de negociación que pasó por
encima de órganos como el Legislativo y los partidos, dando
así cuenta de la pobre institucionalidad del estado
boliviano.
-
La presencia de un dirigente
político que ha tomado el liderazgo de gran parte de la
población, especialmente la indígena originaria y popular. Y
tiene una definitiva influencia en las organizaciones
sociales que han sido protagonistas del estado de
ingobernabilidad en el que se ha sumido el estado en los
últimos siete años. Evo Morales, que además ha logrado una
muy buena imagen en el nivel internacional. Un liderazgo
que tiene allanado el camino para llegar a ser un liderazgo
nacional total.
-
Un pueblo ansioso de progreso
y mejora de sus condiciones de vida, como cansado de la
miseria política y económica del país. Que desea vivir y
trabajar en paz, temiendo ser arrastrado a un enfrentamiento
armado que sospecha tiene motivos ajenos.
-
Un país que apreciaría mucho
tener políticos y gobernantes efectivamente responsables, y
mejor si estos salen de sus sectores sociales más
representativos, como son nuestros pueblos originarios, que
lo lleve hacia el desarrollo y la dignificación nacional.
En lo externo:
-
Una economía mundial en
proceso acelerado de globalización que está revalorizando
los precios de nuestros principales productos de exportación
y ampliando potenciales mercados para nuestra producción.
Proyección que aún habrá de durar por varios años.
-
Creciente tendencia
internacional al comercio libre. Que se proyecta hacia la
posibilidad de abrir los mercados protegidos de las grandes
potencias a la producción de los países como el nuestro.
-
Posibles tratados de
integración comercial que pueden traer inversiones y
tecnología necesarias para poner al país en la corriente del
desarrollo de una humanidad en ascenso, sacándolo de su
varias veces centenario atraso y estado de pobreza. Tal como
está sucediendo ya con varios países en todos los
continentes.
-
Ambiente político
internacional cada vez más comprometido con el respaldo a la
democracia y la disminución de la pobreza y la injusticia en
el mundo. Actitud que puede ser traducida en un tratamiento
favorable diferencial para la economía del país por su
atraso y vulnerabilidad.
III. La circunstancia política
y el Diálogo
El control del escenario aún está
en manos del gobierno y de su líder Evo Morales. Pero en un
proceso, que si no se rectifica, terminará por ponerlo contra la
pared. Y, no podría ser de otra manera, por la condición
insostenible y contraria a la historia de su proyecto socialista
en la línea de Cuba y los planes de Chávez. Ese es el problema
fundamental. El uso del MAS y Evo Morales como instrumento del
delirante proyecto de revancha del socialismo marxista. Y, esto
es lo que centralmente y con prioridad debería discutirse en el
referido Diálogo.
Este encuentro, está mostrando la
posibilidad de un acuerdo nacional para poner al país bajo una
sola conducción y un único liderazgo. Pero, a condición de que
unos y otros confluyen en la única estrategia de desarrollo
factible, la que aproveche las condiciones internas y externas
descritas arriba. Esto es, por la democracia y una economía
moderna de mercado, que no niegue el importante rol del estado
como conductor de la sociedad nacional.
IV. El lastre del
“nacionalismo revolucionario” estatista y oligárquico
Sin embargo, lo más probable es
que no suceda esto. Que no se llegue a un acuerdo en torno a un
proyecto de desarrollo como el que el país necesita para avanzar
efectivamente hacia el desarrollo, la superación de la pobreza y
la injusticia social. Pesan en esto, la común ideología adscrita
al “nacionalismo revolucionario”, estatista y populista, que
profesan tanto oposición como gobierno. Así como la militancia
del gobierno en los planes totalitarios de Chávez.
V. Dos pasos atrás y uno
adelante, a no bajar la guardia
No perdamos de vista que la
apertura del gobierno hacia el diálogo tiene dos causas: 1) la
imposibilidad –por el momento— de imponerse por la fuerza,
efecto de la reticencia de las masas sociales a entrar a jugarse
la vida por una causa que ni siquiera conocen, y por el rechazo
de las FF.AA. ha involucrarse en hechos de represión sangrienta
del pueblo por seguir los dictados de un gobierno comprometido
con intereses externos, difíciles de justificar; y, 2) por el
retroceso táctico de Hugo Chávez, obligado por su fracaso en el
referéndum del 02 de diciembre del año pasado, cuando el pueblo
venezolano le dio las espaldas a su proyecto de Constitución
socialista. Un retroceso que también está haciendo Evo Morales.
Tal como efectivamente se vio en el referido diálogo. Dos pasos
atrás y uno adelante, ya que no les es posible hacer más.
No significa la derrota del
proyecto bolivariano masista –el del “socialismo del siglo XXI”--,
no. Sólo es un alto en la batalla para mejorar la posición
estratégica. Los problemas de fondo están aún ahí. La situación
será definida sólo con una crisi de gobernabilidad en manos del
MAS por el deterioro insostenible de la economía y las
condiciones de vida en el país, muy posible si no se rectifica
el desprecio del régimen por la suerte de la economía del país.
O, por la derrota ideológica del marxismo en la conciencia del
liderazgo intelectual, popular e indígena y el consiguiente
triunfo de la democracia y la libertad de mercado en su
condición de posiciones revolucionarias y liberadoras para un
pueblo como el nuestro víctima del estatismo y la feudalización
del poder.
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